dezembro 12, 2006

"GUILHERMINA SUGGIA, EL AMOR OCULTO DE PABLO CASALS" de Ana MªFérrin (11)

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Los años cicatrizaron la ruptura, con matices, y sus encuentros posteriores fueron escasos. En los anos 20 Casals actuaron juntos tres temporadas con la Hallé Orchestra, pero solo se vieron cara a cara al coincidir en un vagón de ferrocarril en la estación de St. Pancras en 1923. Casals camino de Manchester, Suggía viajando hacia Leicester para dar un concierto con Malcom Sargent y ella, que se encontraba en un gran momento de popularidad por sus conciertos y por el éxito de la exhibición del cuadro de Augustus John, con una gran seguridad en si misma le dijo que esa noche tocaria «como una diosa».

En 1924 Casals actuó en Inglaterra y Guillermina acudió a oírlo en un concierto de Dvorak. Casualmente coincidieron después en un restaurante, Guillermina con su madre y él acompañado de un amigo. Se sentaron juntos y hablaron largamente, «observados morbosamente por todos los clientes, que nos conocían de vista y sabían la historia. Pablo no había estado bien en Londres, pero volvi a verlo en Manchester y allí tocó maravillosamente», le contó la artista a su amigo Vianna da Motta en una carta.
Lo que Guillermina no sabia era que al sentarse ella en la primera fila y verla Casals después de un largo tiempo de alejamiento, el intérprete sufrió una gran impresión poniéndose más y más rígido a medida que avanzaba el concierto hasta que un calambre lê agarrotó una mano.

Otra ocasión de cruce de sus vidas, sin encuentro personal, se produjo ai sustituir Suggía a Casals en 1931 cuando él tuvo que anular un concierto para la BBC por una emergencia familiar.

Guillermina, del germánico «la que protege en firme libertad», fue una figura indiscutible del violoncelo en toda Europa. En Inglaterra tocó con la Royal Philarmonic Society, la State Simphony Orchestra, la BBC Simphony Orchestra, la London Simphony Orchestra. Sus recitales en el Royal Albert Hall o en Wigmore Hall provocaban raptos críticos como este:

Oírla es como apresar la expresión musical de un puma en las florestas sudamericanas, esplendidamente flexible, vigorosamente graciosa, dibujando una pasión durmiente hasta que llegada al clímax toda su brillante inteligencia salta y consigue su fín. Es altamente excitante.
(Brighton Herald, 8 de diciembre de 1934].

Guillermina fue reconocida, adernas de por su talento interpretativo, por ser una innovadora de la puesta en escena. Sabia instintivamente que la musca debe abrirse camino a través de todos los sentidos posibles, desplegando la imaginación hacia un mundo de belleza global y para ella en ese concepto cabia todo; crear la ilusión de un paisaje idílico y un fondo decorativo que rimara con los cortinajes y el traje del músico, lograr una depurada estética en la posición y los movimientos del intérprete, buscar la elegância sensual en las ropas coordinadas con el calzado. Ella misma disenaba su peinado subrayándolo con un cuidadoso maquillaje que acentuaba sus ojos rasgados.
El cuidado de las manos, el tono rojo de sus lábios y sus unas, todo era supervisado, coordinado por la artista para crear un ambiente que predispusiera al espectador a sumergirse en un baño de armonía propiciado por l música.

No seria un detalle nimio el que Suggía poseyera un atractivo rostro nefertiano y contara con un buen par de piernas enfundadas en seda, de las que mostraba parte de los tobillos durante sus recitales calzando zapatos sofisticados que se convertían en un referente de moda, asomando por el borde de unos trajes de gala que todos creían confeccionados por famosas firmas de alta costura cuando a menudo salían del sencillo taller de Cla
rinha, la costurera de Leça da Palmeira en la Rua Direita.
El atelier estaba situado en una casa que aún existe, allí las oficialas y aprendizas vivían la excitación de ver aparecer cada verano a la famosa y elegante Suggía portando los más atrevidos sombreros y accesorios.

La casa que solía alquilar cada verano en la Rua Nogueira Pinto de esa localidad costera sigue en pie, como casi todos los edifícios que puntuaron su
vida.Y felizmente este ha llegado hasta nuestros dias en perfecto estado.
* Las fotos para este reportaje
son de varias procedencias porque
existen multitud de copias de una
misma imagen en poder de diversos
propietarios. El principal reconoci-
miento para el presente trabajo se
deberá a Elisa Lamas, Isabel Millet y Virgílio Marques"

Artigo - parte 11 - de ANA MARIA FÉRRIN, editado na revista "HISTORIA16" do passado mês de Novembro


Nota de VM- Infelizmente a casa que Suggia manteve arrendada durante muitos anos em Leça da Palmeira está - como a quinta dos Girassóis em Barreiros da Maia e a casa da Rua da Alegria 894 que Suggia comprou para os pais - num estado de ruína quase total. A informação incorrecta deve-se ao facto de ter sido publicada em tempos no blog uma fotografia da casa errada.
Pelo facto pedimos as nossas desculpas

Publicado por vm em dezembro 12, 2006 01:48 PM
Comentários

Me ha encantado poder leer el artículo de Ana Mº Férrin sobre la violoncelista Guillermina Suggia. He conocido al personaje a partir de la revista Historia 16 donde venía la dirección del blog-suggia. Quiero felicitar sinceramente a la autora del artículo por su labor de investigación y la riqueza de su narración, y también a los editores de esta web por acercar la figura de Guillermina a los amantes de la música.
Gracias, Lola.

Afixado por: Lola em dezembro 18, 2006 06:45 PM