dezembro 30, 2006

EMMANUEL NUNES NA CASA DA MÚSICA- 14 a 19 de JANEIRO

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dezembro 29, 2006

GUILHERMINA SUGGIA, EL AMOR OCULTO DE PABLO CASALS (Y II) por ANA Mª FERRIN - "HISTORIA16" (8)

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Por parte de La Suggía, como empezó a conocerse a Guillermina en Gran Bretana ante el êxito del retrato pintado por Augustus John, actuar con buenos contratos se traducía en un compromiso de perfección artística que la llevaba a disfrutar apasionadamente de sus actuaciones frente al público. Con sus ingresos pudo procurarles una buena vejez a sus padres y colaborar en obras sociales de su interés. Y para ella misma significó extraer el máximo placer de una vida cómoda rodeada de amigos, buena residencia y un coche de primera clase, buena selección de joyas y un guardarropa de alto estilo que la hicieron sentirse admirada en las continuas fiestas a las que era invitada; hoteles de lujo, yates privados. Para Guillermina los seres humanos habían sido creados para ser felices.

Ninguno de los dos, Casals y Suggía, tuvieron descendencia juntos ni en sus sucesivas uniones. Por Clarinda, empleada y amiga de Guillermina, se conoce la confidencia de que en los últimos años de su vida la intérprete lamentaba no haber tenido hijos. Aunque un jugoso episódio relatado por la profesora de la Juilliard School de Nueva York, Anita Mercier, relaciona a Guillermina Suggía con el escritor lan Fleming, el creador del conocido agente secreto James Bond, a quien conoció a través del pintor Augustus John y su hija ilegítima Amaryllis Fleming, conocida violoncelista y hermanastra a su vez de lan Fleming.

Augustus John mantuvo una intensa relación amorosa con Eve Fleming, viuda con cuatro hijos varones de un miembro del Parlamento britânico y héroe inglês de Ia Primera Guerra Mundial. Un dia la dama anunció a sus íntimos la adopción de una nina recién nacida, AmarylIis. Durante años Amaryllis Fleming creyó esa historia hasta que a la edad de 24 años descubrió que en realidad era hija natural de Eve y del pintor Augustus John. La rareza siguiente se produjo cuando John admitió que ciertamente él podia ser el padre de Amaryllis, mientras que Eve Fleming siguió insistiendo en que la nina era adoptada.
Pero la historia aún se enriqueceria con un sorprendente rumor londinense. Ba-sándose en el parecido físico y musical de Amaryllis Fleming con su profesora de violoncelo, Guillermina Suggía, y las muchas atenciones que esta tuvo con su alumna, se especuló con que la verdadera madre de la joven había sido Guillermina y no Eve Fleming, apoyándose en la débil motivación de que a mediados de 1925, el ano del nacimiento de Amaryllis, todas las referencias biográficas daban cuenta de que Guillermina Suggía fue sometida a una delicada intervención de la que nunca se han dado pormenores. El sobrino de Amaryllis y autor de su biografia, Fergus Fleming, desechaba rotundamente en 1993 esa conjetura, reforzada por la afirmación de que el rostro de Guillermina lo pinto Augustus John de memória, cuando ya su relación con ella había concIuido.Y si todas las notas históricas datan la ejecución del famoso cuadro entre los anos 1921-1923, Ia progenitura de la pareja Suggía-John resulta bastante improbable.

Artigo - parte II (8) de ANA MARIA FÉRRIN, editado na revista "HISTORIA16" de Dezembro

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dezembro 28, 2006

GUILHERMINA SUGGIA, EL AMOR OCULTO DE PABLO CASALS (Y II) por ANA Mª FERRIN - "HISTORIA16" (7)

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La violoncelista solía afirmar que era muy sensible al bien que le hacian, mientras que no prestaba oídos a quien la quisiera mal. Esa forma suya de proceder le procuró un escogido grupo de amigos, entre ellos su empleada Clarinda o Isabel Cerqueira de Millet y su família, a los que consideraba como propios, lo mismo que la cantante lírica Ofélia Costa, para cuyos hijos Guillermina solía traer regalos cada vez que volvia de sus conciertos. Gentes que supieron entender que bajo los toques britânicos en el vestir, que en su tierra resultaban exóticos, su amor a los animales o la rareza para la época del interés que demostraba por el deporte y la vida al aire libre siendo mujer se se mantuvo intacto hasta que una temida enfermedad fue ganando terreno en su organismo.

En la colónia inglesa de Oporto contaba con antiguas amistades que estuvieron siempre a su lado compartiendo veladas musicales en casa de unos y otros. Las biografias de Guillermina y Pablo Casals seguidas en paralelo hacen evidente que la penúria de los malos tiempos cuajó de modo diferente en cada miembro de la pareja. A Casals los sufrimientos de tantas guerras le forjaron por largos anos un carácter austero, poco amigo de fiestas, y le agudizaron un cierto miedo escénico a tocar en solitário que padecia de antaño y que
él paliaba procurando actuar rodeado por otros músicos siempre que le era posible, amén de un compromiso político cada vez más radicalizado que lo llevó a distanciarse de muchos antiguos amigos trás los excesos de la República, la locura de la Guerra Civil española y la tragédia de la Segunda Guerra Mundial. «El arte es lo contrario de la barbárie», solía decir.

Fue necesario un prolongado retiro en el pueblo francês de Prades, mirando cara a cara a la depresión y rebelándose ante un mundo que parecia haber perdido la capacidad de razonar, para que el compositor de El Pesebre volviera a captar el pulso de la música, lo que sucedió a partir de que a su alumno norteamericano Alexander Schneider se le ocurriera aglutinar el sentimiento del mundo musical ante el retraimiento voluntário de Casals en protesta por la dictadura del general Francisco Franco en Espana y el posterior reconocimiento de ese regimen por las principales potências occidentales.

Aprovechando la cercania del bicentenário de la muerte de J. S. Bach en 1950, Schneider y un grupo de admiradores de Casals consiguieron que músicos y melómanos de todo el mundo se dirigieran hasta Prades para conmemorar la efeméride junto con el maestro de Vendrell, lo que le hizo salir de su aislamiento.

De solemnidad, gravedad, irreductibilidad en el compromiso ético, es el perfil que llega de Pablo Casals entre los años 1931 y 1957. Pero el ser humano guarda amplios registros que a menudo son una sorpresa para los extraños. Un dia aparece un testimonio impensable para su imagen de esos anos y asoma en el lector una sonrisa cómplice al conocerse otra conexión portuguesa de Casals en el âmbito amoroso.

Vinícius de Moraes dedicaba un poema en 1973 a três Pablos fallecidos ese ano:

Que ano más sin cri¬tério/, Ese del setenta y três.
Llevó para el cementerio/, A três Pablos de una vez.
Três Pablotes, no Pablitos/. -En tiempo, como en espacio,
Pablos de muchos caminos/: Neruda, Casals, Picasso
...

A esos tres pablos los había conocido más o menos bíblicamente,según ella, una de las más populares actrices portuguesas de cine y teatro que dio el siglo XX, Beatriz Costa, la Clara Bow lusa nacida 1907. Bonita y menuda,con la perfecta de muñeca de porcelana y cuerpo mullido de muñeca de trapo, también vedette de music-hall y cantante, la picante e inteligente mujer, que al retirarse a princípios de 196O desarrolló una labor literaria de éxito, contaba en el segundo de sus seis libros publicados, Quando os Vascos eram Santanas, que a Pablo Neruda lo visitaba en los tiempos en que el Premio Nobel de Literatura era embajador de Chile en Paris; a Pablo Picasso le debía «a honra de ser apalpada por él em casa de la modista Elsa SchiapareIIi»;en cuanto a sus relaciones con Pablo Casals escribió:

...O casamento com mulher jovem era uma idea fixa en él. Quando quis casar comigo, já tinha bastante idade. Acabou por dar o seu nome ilustre a uma discípula sua de vinte um años.

Artigo - parte II (7) de ANA MARIA FÉRRIN editado na revista "HISTORIA16" de Dezembro

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dezembro 27, 2006

GUILHERMINA SUGGIA, EL AMOR OCULTO DE PABLO CASALS (Y II) por ANA Mª FERRIN - "HISTORIA16" (6)

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Guillermina se instalo en Oporto el período de 1939 a 1942 prácticamente completo. Se centró en su dedicación a la ensenanza y tareas de voluntariado en apoyo del Ejército britânico durante la Segunda Guerra Mundial.

Tenía sus propias recetas contra el aburrimiento y cuando la ausência de los auditórios se le hacía insoportable se fugaba a su manera cambiando la disposición de los muebles y renovando la decoración. En la faceta docente que desarrolló entre su vivienda de Oporto y la quinta de Os Cirassóes, en Barreiros da Maia, encontro lazos de amistad y complicidad con muchas de sus alumnas, que serían más tarde beneficiarias de su herencia, entre ellas Isabel Cerqueira de Millet, Pilar Torres y Madalena Sá e Costa. Esta última violoncelista sigue en activo a sus 90 anos en Portugal, donde es una figura altamente respetada. En referencia al abuelo de Madalena se guarda un recuerdo que ilustra la calidad humana de Guillermina. El 2 de abril de 1924 el músico Bernardo Moreira de Sá dejaba de existir De viaje desde Inglaterra y antes de partir hacia Espana con un largo contrato de conciertos que la llevarían a desplazarse por todo el país, ese mismo mês Guillermina hizo escala en Oporto para acompanar en sus últimos dias de vida a Bernardo Moreira de Sá, el maestro que había confiado en ella haciéndola formar parte a los 13 anos del cuarteto profesional de cuerda que él dirigia. En agradecimiento de aquella primera oportunidad y de su vieja amistad, Guillermina viajo expresamente para tocar unas suites de Bach junto ai lecho de su gran amigo.

Artigo - parte II (6) - de ANA MARIA FÉRRIN, editado na revista "HISTORIA16"de Dezembro

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dezembro 26, 2006

GUILHERMINA SUGGIA, EL AMOR OCULTO DE PABLO CASALS (Y II) por ANA Mª FERRIN - "HISTORIA16" (5)

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Guillermina contrajo el que seria su único matrimonio en 1927 con el doctor radiólogo del Instituto Pasteur de Portugal José Casimiro Carteado Mena. Estuvieron juntos hasta la penosa muerte del marido, que le llegó como resultado de una continua exposición a los Rayos X en sus largos anos de profesión en tiempos que aún se desconocía el alcance nocivo de las radiaciones. Después de sucesivas amputaciones de vários dedos y un brazo, no se consiguió atajar el mal y José falleció en 1949, un año antes que Guillermina.

Las cartas cruzadas entre ambos en ese mismo periodo nos hablan de complicidad y lealtad entre dos seres que se comprendían y respetaban. Lo demuestra que al partir en 1948 hacia Londres para someterse a una intervención con pocas esperanzas de éxito, Guillermina confio sus últimas voluntades a su marido, haciéndole saber que lo había nombrado beneficiário de una renta y que parte de sus joyas y accesorios personales los legaba a la hija de él, Maria Anna, y a su cuñada, Anna Mena. Para Guillermina después de la perdida de sus padres en 1932 y de su hermana entre 1948 y 1949 la desaparición del marido significó Ia soledad familiar absoluta. «Ahora estoy sola en el mundo», confesó a los íntimos.

Lãs frecuentes ausências de Guillermina por toda Europa, con largas estancias en Inglaterra alejada del marido, habían dejado espacio libre en Oporto para que algunas voces Ia tacharan de libertina, dando crédito a las habladurías propiciadas por el desdén de un determinado grupo social hacia ella, que la llamaba despectivamente a ingleza y que relacionaba a Guillermina con jóvenes amantes locales o foráneos, algo que pudo ser cierto. O no. En todo lugar existen seres que mientras más êxito y talento detectan en un compatriota con más ahínco se lanzan a su yugular procurando desprestigiarlo.

Se sabe que poco después de instalarse Guillermina en Oporto dos de esas damas se acercaron a ella en los salones del club social de la ciudad rogándole que aceptara ser la figura central de un concierto de benefícencia, a lo que ella accedió encantada de colaborar. Unos dias más tarde, al coincidir en un baile de dicho club, las mismas senoras le dieron la espalda fingiendo no conocerla, negándole el saludo. La violoncelista no se dio por enterada, pero memorizó el detalle para corresponderles como se merecían en el momento adecuado, que no tardó en llegar. Cercana la fecha del concierto, ya con el nombre de la intérprete utilizado como reclamo, las damas volvieron a visitarla para concertar los pormenores del acto y al entrar Clarinda en sus habitaciones y comunicarle la visïta, Guillermina adoptó la pose altiva, la conocida frialdad inglesa de la que se revestia cuando lo consideraba necesario, y le dijo a su empleada con la recomendación de que transmitiera textualmente el mensaje:

—«Madame» me manda decirles que no está.

Artigo - parte II (5) de ANA MARIA FERRIN, editado na revista "HISTORIA16" de Dezembro

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dezembro 25, 2006

GUILHERMINA SUGGIA, EL AMOR OCULTO DE PABLO CASALS (Y II) por ANA Mª FERRIN - "HISTORIA16" (4)

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A título íntimo se le conocieron a Guillermina varias relaciones amorosas durante su etapa londinense - se especuló sobre su amistad con el entonces príncipe de Gales-. La más seria y duradera fue con un conocido integrante de la aristocracia inglesa, el editor y empresário sir Edward Hudson. Incluso se llegó a publicar en la prensa británica de 1919 el inminente enlace de la pareja.

Son una buena colección de fotografias de esa época las que muestran a Guillermina en traje de baño en sus playas, paseando, haciendo equilibrios colgada de los aparejos de un barco hundido, mostrando las capturas de una jornada de pesca, encaramada en las almenas dei Castillo de Lindisfarne, propiedad de su prometido en la costa de Northumberland, siempre elegante por rara que fuera la ocasión.

Con motivo de su compromiso Mr. Hudson le regaló el Stradivarius de 1717 que aparece en el cuadro de Augustus John, un presente que Guillermina no le devolvió al romper su relación en 1919, como tampoco abandonaria el fastuoso apartamento en Queen's Anne Gate que le proporcionó el novio inglês. Ambos siguieron manteniendo vínculos de afecto y ai morir en 1937 sir Edward le dejó en su testamento una determinada cantidad de libras en aprecio a su valiosa amistad y a su música gloriosa.

Después de décadas de vivir prácticamente separados, los padres de Suggía se habían reunido a princípios de los anos 20 para residir juntos en la casa que su hija había adquirido para ellos en Oporto, en la Rua da Alegria n° 885, situada frente ai n° 665, donde la violoncelista instalaria más tarde su hogar definitivo. Augusto llevó con el a Felisbella Passos, una hija ilegítima que lo acompañaba desde hacía tiempo,y todos continuaron su vida a expensas de Guillermina.A cargo de la intérprete corrieron la manutención y el servicio de Augusto y Elisa, incluso algún gasto galante de un padre que llevó una vida revoltosa desde sus tiempos de músico y profesor del conservatório. Augusto era un caballero con fama de bohemio al que se tenía por un asiduo visitador de direcciones poco recomendables. Guillermina nunca llevó un control de gastos con sus progenitores; debía pensar que la diferencia entre sus propios honorários de 60.000 escudos por concierto contra los 20 escudos que pudiera ganar ocasionalmente su padre, ya retirado, tocando alguna noche en un cine o teatro le permitia proporcionar a sus mayores todos los caprichos que no disfrutaron en sus años más jóvenes, cuando se sacrificaron para que ella triunfase.

Augusto Suggía murió en marzo de 1932 a los 81 anos - esta fecha desmonta una leyenda, según la cual Pablo Casals había rescatado a Guillermina en Paris en 1906 de la mala situación en que se encontraba al quedar huérfana de padre -. Su fallecimiento fue un duro golpe para la artista, que se consideraba muy cercana a el . Y, en octubre de ese mismo año, cuando aún no se había repuesto de la perdida, moría Elisa, su madre.
La desaparición de ambos no modificó la generosidad de Guillermina para con su hermanastra Felisbella. De forma documentada le dejó en su testamento el querido violoncelo de su infância, en agradecimiento por los cuidados que la joven había tenido con Elisa y Augusto mientras Ia intérprete cumplía sus compromisos por Europa. Fuentes allegadas van más alia y aseguran que adernas del violoncelo Felisbella recibió una dotación económica, lo mismo que su empleada y confidente Clarinda, unos legados quizá ocultos bajo las disposiciones del párrafo donde Guillermina encargaba a determinada persona que diese destino conforme «as instruções que de min tenha recebido» a ciertos valores que poseía en Londres.

Artigo - parte II (4)- de Ana Maria Férrin, editado na revista "HISTORIA16" de Dezembro

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dezembro 23, 2006

BOAS FESTAS

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dezembro 22, 2006

GUILHERMINA SUGGIA, EL AMOR OCULTO DE PABLO CASALS (Y II) por ANA Mª FERRIN - "HISTORIA16" (3)

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En la capital inglesa residió Guillermina por espacio de muchos anos, integrada en un ambiente afín a su temperamento, que tantas veces fue definido como británico. Sus êxitos en el Reino Unido expandieron su contratación por toda Europa y la popularidad de que gozó entre los súbditos ingleses la confirma el hecho de que los primeros años de su estancia no llegó a tener un hogar propio en Londres, ni le fue preciso reservar habitación en un hotel, pues numerosos amigos se anticipaban a invitarla a sus residências cada vez que la artista regresaba de cumplir sus compromisos en el continente.


Sus actuaciones cruzando Europa fueron numerosas en esa época y más vale remitir a los estudiosos hacia las hemerotecas que guardan las crónicas de sus éxitos, de Budapest a Sevilla y de Estocolmo a Lisboa. Sus relaciones sociales abarcaban realeza y aristocracia, músicos de renombre, políticos. El Prémio Nobel de Ia Paz y ministro inglés Joseph Austen Chamberlain declaraba en una entrevista a propósito del poco sentido musical que había en él:

... Una vez se abrió por un instante para mi esa cortina que permite sentir el placer de Ia buena música. Fue cuando escuché tocar a «Mme.» Suggia y casi llegué a pensar que podia existir en mi alguna música. Pêro después de oírla esa cortina volvió a cerrarse quedándome de nuevo en la oscuridad.

En la revista Times and Side el periodista Christopher St. John dedicaba una crónica a Ia actualidad musical londinense con una larguísima crítica a Guillermina que finalizaba con las siguientes palabras:

...Después de que «Mme.» Suggia ejecutara en Wigmore Hall la obertura de Ia «Sonata de Brahms para violoncelo en Fa Mayor» yo no hubiera corrido por ahí fuera aunque otros diez conciertos hubieran exigido mi atención... Había tanta expresión en aquel primer fraseado desde los primeros compases que los asistentes sentíamos que estábamos ante el perfil de Brahms, lo cual siempre es tremendo, lo mismo que su colorido. Estoy feliz a todos los niveles por ser Suggía quien me parece la mayor de todos los violonchelistas. Casals es tecnicamente igual, mas su interpreíación no me prende con el mismo jovial entusiasmo que Guillermina Suggía.

Arturo Rubinstein después de tocar con ella declaro al Aberdeen Press and Journal el 25 de octubre de 1926:

...La admiración y el interés más encendido de la noche se reservaron para la interpretación de la señora Suggía.

Y uno de los momentos cumbres de su carrera Io consiguió Guillermina tocando en diciembre de 1932 en Londres ante una audiência de 10.000 personas en el concierto conmemorativo dei 65° aniversario de la esposa del rey Jorge, la reina Mary, en el Royal Albert Hall a beneficio del Fondo de Asistencia a los Músicos.

La escritora Virgínia Wolf y la pintora Dora Carrington, integrantes del grupo de Bloomsbury, la nombraron ellas mismas, o sus biógrafos. La primera dijo:

...Quizás consiga algunas horas de puro placer escuchando a Suggía, porque deseo su música para estimularme e inspirarme...

La segunda afirmó:

...Un incentivo de mi vida londinense es oir una sonata de Bach tocada por «Mme.» Suggía en Aeolian May.

Artigo (PARTE II - 3 -) de ANA MARIA FÉRRIN, editado na revista "HISTORIA16" de Dezembro.


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dezembro 21, 2006

GUILHERMINA SUGGIA, EL AMOR OCULTO DE PABLO CASALS (Y II) por ANA Mª FERRIN - "HISTORIA16" (2)

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Para Pablo Casals romper su convivência con Guillermina Suggía en 1913 llevó aparejado el distanciamiento con muchos de los amigos frecuentados hasta entonces, incluso su vida profesional quedó afectada. La relación de sus actuaciones durante ese año apenas contiene una densa gira otoñal por la que el llamaba la tierra triste de Rusia, finalizada a mediados de diciembre en Moscú con un concierto dirigido por Rachmaninov.

En Gran Bretaña, desde que Casals pisó su território por primera vez, nunca había encajado muy bien entre Ia sociedad inglesa, ésa es una realidad a la que el se refirió a menudo. Sin existir en principio un motivo concreto, si se pasa revista a sus íntimos de esas islas veremos que solo Donald Francis Tovey era inglês de nacimiento; precisamente Tovey, que había sido el desencadenante de su ruptura con Guillermina. Por el contrario, Inglaterra era para la violoncelista su habitat natural y una vez establecida en esa tierra, trás su etapa con el músico de Vendrell, Donald Tovey se convirtió en su principal apoyo, el admirador y amigo íntimo que le proporcionó buenos contactos en aquel país puntero en cuanto a oportunidades musicales, y la presentó a los miembros influyentes de la alta sociedad britânica. De ahí que Casals no quisiera correr el riesgo de encontrarse a los dos en la intimidad de algún salón londinense, circunstancia que le sucedió alguna vez. Guillermina había retomado una actividad imparable al separarse de Casals. Un recorrido por las críticas musicales de Ia época muestra frases irrebatibles para definir los recitales de Ia violoncelista portuguesa, como Ia siguiente:

Un ideal de perfectión estilística y musical... Guillermina. «The Queen of the Cellists».

Sus actuaciones llevaban el marchamo de algo irrepetible. lmpecable, desarrollaba sus recitales con un despliegue de sutiles pianísimos, transformados a su placer en los agresivos pasajes graves, rápidos o agudos, tradicionalmente asociados a la fuerza de un varón, según afirmaban los entendidos. A la vez Guillermina Suggía dominaba el juego de la sofisticación.

La Suggía, el cuadro pintado por el artista galés Augustus John,que hoy puede contemplarse en la Tate Gallery de Londres, donde está considerado una de sus joyas, es una tela impactante que no deja indiferente a quien la observa y despierta los sentidos mostrando a la llameante mujer en todo su esplendor. Para comprender varias características del sorprendente retrato, los brillos que se deslizan por el barniz del instrumento y el vestido hasta posarse en la piel de la intérprete y los pliegues del cortinaje, se hace preciso acudir a los apuntes que la misma Guillermina publicó con motivo de la primera exhibición de la obra en los que explica como llevó a cabo Augustus John su realización.

El artista hizo que la modelo se colocara encarada hacia la izquierda de la habitación - vista desde la óptica del espectador -, donde un ventanal ocupaba buena parte de la pared, escogiendo los dias soleados para pintar y de ellos sólo las horas de máxima luz. El sol traspasaba el cristal y le daba de lleno en el rostro deslumbrándola, por lo que de una forma natural ella echaba hacia atrás el cuello girandolo hacia el hombro derecho y cerraba los ojos, acentuando la sensación de arrobamiento. Empezó su posado vestida con un traje dorado escogido por el pintor, pêro al comprobar que atrapaba demasiado Ia luz, un dia de repente el artista decidió cambiarlo por otro blanco. Tampoco ese color conseguia expresar el tintineo, la pasión que buscaba destacar en la violoncelista. La pureza del tono prestaba a la modelo un aire angelical, todo lo contrario del fuego que John deseaba transmitir, por lo que finalmente pidió a Guillermina que lo sustituyera por uno rojo, que esta vez si fue el definitivo.

Ese retrato, La Suggía, contiene un movimiento de brazos y manos tan vivo que el observador no se sorprendería si de pronto brotara la música, eso y el batir de una falda a la que casi puede oírsele crujir la seda fueron efectos conseguidos para una Guillermina que a petición del pintor no dejó de interpretar a Bach todo el tiempo que duraron las sesiones. Cadencia y medida. Mientras pintaba John tarareaba la música con ojos de travesura. Y cuando un toque de pincel lo dejaba especialmente satisfecho empezaba a caminar por el estúdio, apoyándose en la punta de los pies, azogado, como si danzara. Ella lo veia de reojo y tenía que esforzarse para contener la risa. El contrasentido de una modelo a la que se le pedia que no dejara de moverse fue el mecanismo que empleó Augustus John para, retocando continuamente la pintura, congelar el instante mismo de una determinada presión de los dedos sobre una cuerda más o menos tensa del violoncelo. O jugando con el brazo, el arco y el mástil acechar y atrapar los três elementos formando un triângulo casi perfecto con el nacimiento del cuello.

Las sesiones de dos horas se alargaron otras dos en muchas ocasiones con entreactos que ambos aprovechaban para comer juntos y mantener una charla. Augustus John era todo lo contrario de su hermana Gwen, solitária y mística,amante dei escultor Auguste Rodin y también pintora. Guillermina dejó escrito que John era un hombre ameno, mordaz y sarcástico, y el «todo Londres» dejó extender el rumor de que entre el pintor y Guillermina, ambos alrededor de la cuarentena, había surgido un romance.

Artigo (PARTE II - 2 -) de ANA MARIA FÉRRIN, editado na revista "HISTORIA16" de Dezembro.


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dezembro 20, 2006

GUILHERMINA SUGGIA, EL AMOR OCULTO DE PABLO CASALS (Y II) por ANA Mª FERRIN - "HISTORIA16" (1)

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dezembro 19, 2006

PABLO CASALS e "EL CAFÉ TOST" de BARCELONA

Acompañado por su madre Pilar Defilló que se encontraba embarazada por novena vez, Pablo Casals llegó a Barcelona desde Vendrell, en Tarragona, a finales de agosto de 1888, cuatro meses antes de cumplir los doce años.

Su llegada coincidió con la Exposición Universal, un evento que atrajo a la ciudad alrededor de un millón y medio de visitantes durante las treinta y tantas semanas que duró. Añadidos al medio millón de habitantes que se habían volcado en la construcción de las instalaciones, el barullo optimista de la gran urbe se presentaba ante el pequeño músico como "una puerta al mundo, altamente excitante" (2). Más tarde se comprobaría que económicamente la Exposición fue un desastre que se saldaría con un déficit de varios millones de pesetas, pero durante el largo tiempo que duró la construcción, su desarrollo y las posteriores obras para desmontarla, pasaron varios años de euforia y se crearon centenares de puestos de trabajo que elevaron la autoestima de los ciudadanos, al tiempo que se dinamizaban el adormecido mundo laboral y el perfil de la ciudad, derribando las antiguas murallas que la asfixiaban y saneando su estructura.

Leída en profundidad, por aquellos días la vida de Pablo Casals ya tenía mucho de épica a pesar de no ser más que un niño. Una vez tras otra, el destino parecía empeñado en situarlo al borde de la supervivencia homérica. Era el único hijo vivo de los ocho que había tenido la pareja Casals-Defilló, y ya su nacimiento el 29 de diciembre de 1876 estuvo a punto de no realizarse, por venir al mundo con el cordón umbilical enrollado alrededor del cuello y la cara completamente azul por la falta de oxígeno. Quizá los avatares del parto fueron la causa de que el padre lo inscribiese en el registro fuera de plazo y por ello en su partida de nacimiento consta equivocadamente el día 30.

A comienzos de 1887 falleció de difteria su hermano Carlos, de tres años, y en mayo su madre dio a luz a una niña, Antonia, que murió por asfixia seis días después. Cuando los padres aún no se habían recuperado de la angustia, Pablo fue mordido por un perro rabioso, algo que en la época se consideraba mortal de necesidad. Carlos, el padre, tuvo la idea desesperada de partir hacia Barcelona para intentar que aplicaran a su hijo un tratamiento experimental que ya venía utilizando Luis Pasteur en Francia. El sistema consistía en una serie de dolorosas inyecciones a base de un suero caliente conteniendo el virus de la rabia, aplicado en dosis cada vez más fuertes. Aunque el sufrimiento experimentado por el niño debió ser tan importante como la visión de los pacientes terminales aquejados de hidrofobia y alojados en la misma sala que él, Pablo sobrevivió.

Tras su ingreso en la Escuela Municipal de Música de Barcelona en septiembre de 1888, seis meses más tarde Pablo empezaba a trabajar tres horas por la noche y todos los días de la semana en el Café Tost, uno de aquellos locales que en palabras del que fue gran cronista de Barcelona, Josep Pla, eran "espaciosos, cómodos, con grandes espejos y amplias banquetas...lugares de descanso cuya desaparición significó el crepúsculo de toda una civilización...". Casals y sus compañeros tocaban fragmentos de zarzuela, temas populares y alguna que otra pieza de más calado. Poco tiempo después los músicos convencieron al senyor Tost de que un día a la semana les dejara introducir un programa clásico y ahí empezó el despegue de Casals. Se corrió la voz de su virtuosismo y esa noche semanal el local se llenaba de clientes que venían especialmente a oír los solos de El nen del Tost, el niño que tocaba el violoncelo en el Café de Tost.

El Café Tost era un negocio familiar situado en el barrio de Grácia de Barcelona. Ni en la documentación consultada, ni en las varias biografías que llevo leídas de Pau Casals nunca he visto el nombre específico de la calle, el dato más cercano ha sido: " El Café Tost estaba en el extremo norte del Paseo de Gracia, pasada la Plaza de Cataluña, y camino de los suburbios industriales"(1). En cuanto al nombre de pila del propietario, todas las referencias, ya sean del propio Casals o de sus biógrafos, siempre lo nombran como el senyor Tost, del Café Tost en el Barrio de Gràcia. Aunque es posible que ambos nombres, el de la calle y el del propietario, consten en alguna fuente que yo desconozca.

Ana Mª Férrin



(1) Robert Baldock, Pau Casals. PAIDOS, 1994
(2) Albert E. Khan, Joia i Tristor. Reflexions de Pau Casals. BOSCH, 1977

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dezembro 18, 2006

GUILHERMINA SUGGIA, EL AMOR OCULTO DE PABLO CASALS (Y II) por ANA Mª FERRIN - "HISTORIA16"

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dezembro 15, 2006

"HISTORIA16" - GUILLERMINA SUGGIA, EL AMOR OCULTO DE PABLO CASALS ( PARTE II), de ANA MARIA FERRIN

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Na próxima semana começaremos a publicar a segunda parte do artigo de ANA MARIA FÉRRIN, editado na revista "HISTORIA16" de Dezembro

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dezembro 14, 2006

GUILHERMINA SUGGIA NO "CLUB DE LEÇA"

Por curiosidade, registramos o programa do concerto, que se efectuou no Club de Leça, em 12 de Setembro de 1898, no qual tomaram parte o grande pianista Óscar da Silva e a eminente violoncelista G. Suggia:

1—Ouverture—Xisto Lopes.
2—Souvenir d’Italie—Casela. Violoncelo e piano, Ex.mas Snr.as D. Guilhermina e Virgínia Suggia. (1)
3—Chanson de Solvejg—E. Grieg. Canto. Ex.ma Snr.a D. Berta Lehmann Camêlo.
4—Poesia —Ex.mo Snr. Ernesto de Magalhãis.
5—Morceau Caracteristique —Goltermann. Violoncelo e piano. Ex.mas Snr,as D. Guilhermina e Virgínia Suggia.
6—Fiandeira —Oscar da Silva (2) — Canto. Ex.ma Snr.a D. Berta Lehmann Camêlo.
7—Guilherme Tell—Alex. Batta, Três Violoncelos e piano. Ex.mas Snras. D. Guilhermina e Virgínia Suggia e Ex.mo Snrs. Augusto Suggia e Xisto Lopes.
Ao piano—Óscar da Silva e Xisto Lopes.

Em 1915, para dar lugar às obras do porto comercial de Leixões, foi vendida a magnífica casa do Club de Leça, que teve de fechar as suas portas. Reconhecendo-se, porém, que uma povoação como Leça da Palmeira não podia dispensar uma agremiação recreativa desta ordem, um grupo de antigos sócios do Club de Leça tomou a iniciativa de o ressurgir, instalando-o, em 1917, numa casa da rua José Falcão.

Pouco tempo depois, em 1918, foi o Club de Leça transferido para a casa onde hoje se encontra, na rua Ribeira Brava, continuando as suas honrosas tradições, não só pelo conforto que concede aos seus sócios, mas ainda pelas frequentes festas, sempre brilhantes, que organiza.
Actualmente, tem este club 200 sócios efectivos, 6 beneméritos e 6 honorários.


(1) Guilhermina Suggia, que ocupa hoje um lugar de glorioso destaque entre os mais célebres violoncelistas, é natural do Porto, mas, durante muitos anos, viveu em Matozinnos, onde, cerca de 1880, seu pai, o distinto violoncelista Augusto Suggia, era professor de música na escola do sexo masculino, fundada e mantida pela Confraria do Bom Jesus.
Aos 7 anos, tocou, pela primeira vez, em público, entusiasmando o auditório, pela sua execução e pelo sentimento com que interpretou, fazendo vibrar o seu pequeno violoncelo, a ponto de comover os ouvintes.
Guilhermina Suggia foi a criança prodígio; e prodigiosa tem sido toda a sua carreira.
Aos 13 anos, fazia parte do quarteto Moreira de Sá, com Henrique Carneiro e Gouveia; e, quando este quarteto foi a Lisboa, o Rei D. Carlos e a Rainha D. Amélia distinguiram-na, oferecendo-lhe uma pensão, para estudar na Alemanha, com Klengel.
Foi para Leípzig aos 16 anos; e, ainda antes de completar os 17, tomou parte num dos grandes concertos do Gewandhaus, sob a direcção de Nikish. Este concerto representou uma apoteose para a jovem artista e foi o início duma tournée por todos os países da Europa; de forma que, em poucos anos, o nome de Guilhermina Suggia era glorificado em todos os grandes centros musicais.
Durante a grande guerra, a Inglaterra aclamou-a como a maior violoncelista do mundo, e os triunfos sucederam-se de tal forma que não havia festa de importância para que não fosse solicitada. Em saraus de caridade, tocou a pedido da Rainha Alexandra, duquesa de York, princesas Vitória e Cristina; e, em 1932, tomou parte com Kreisler num célebre concerto de Albert Hall, em beneficio dos músicos pobres, sendo apresentada aos Reis de Inglaterra, que a honraram com palavras de admiração e estima.
Guilhermina Suggia possui dois violoncelos de grande valor— um Stradivarius e um Montagnana.
Além da arte, em que é astro de primeira grandeza, Guilhermina Suggia interessa-se pela literatura, fala várias línguas, é amiga dos desportos, e encanta, emfim, sempre que se expande a sua alma de eleição. O seu famoso retrato, pintado pelo grande pintor inglês Augustus John e pertencente à Galeria Nacional de Londres (Tate Gallery) representa bem essa gloriosa personalidade, quê honra a nossa pátria.

(2) Óscar da Silva, pianista insigne, de rara sensibilidade, justamente considerado como um dos melhores discípulos de Clara Shuman, nasceu no Porto, em 1870, mas viveu, longos anos, em Leça da Palmeira, tendo por este recanto gracioso o mesmo amoroso apego de António Carneiro, António Nobre, e tantos outros escritores e artistas Ilustres.
Nesta freguesia, a pedido de muitos dos seus moradores, tem o seu nome a rua em que residiu, nos últimos anos, antes da sua retirada para o Rio de Janeiro, onde actualmente se encontra.
Óscar da Silva é também um compositor verdadeiramente notável, podendo mesmo considerar-se, pela sua inspiração e forma elevada, o primeiro dos compositores românticos da península. Compôs, além da ópera D. Mécia, poemas sinfónicos (Alma Torturada e Marian) música de câmara (Sonata, Trio, Quarteto) e trechos para piano (Imagens, Dolorosas, Tarantela, Páginas portuguesas, e outros mais recentes, vasados em técnica modernista).
A obra musical de Óscar da Silva, parte da qual foi escrita em Leça, é um alto título de glória, não só para o seu autor, mas para a arte portuguesa.


“GUIA DE LEIXÕES” editado em 1934 pela Comissão de Iniciativa de Leixões (constituída por Augusto Cardia Pires, José Pestana da Silva, José Veloso Salgado e Júlio Ferreira Santos Silva)

( Cedido gentilmente pelo sr JOSÉ VARELA)


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dezembro 13, 2006

"HEAVEN" - dança-teatro

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La Marmita , em co-produção com a associação alemã Arena e.V.. leva à cena Heaven, peça de dança-teatro concebida e coreografada por Andrea Gabilondo, nos próximos dias:
15 e 16, às 21h30 , no Espaço La Marmita (em Gaia)
21 e 22, às 21h30, no Teatro Helena Sá e Costa (no Porto).

Heaven estreou em Julho passado, na Alemanha, durante o festival ARENA ...of young arts 2006 . No mesmo mês, teve a sua estreia nacional no TeCa – Teatro Carlos Alberto, integrado no Festival SET – Semana das Escolas de Teatro.

Heaven é uma meditação irónica sobre a morte e as convenções absurdas que tornam os humanos escravos de si próprios.


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AGREMIAÇÕES RECREATIVAS - "O CLUB DE LEÇA"

Clube de Leca.jpg
Fundou-se no ano de 1884, sendo seus principais organizadores os snrs. António Manuel Lopes Vieira de Castro, António Alberto de Cerveira Pinto e Manuel Pereira Marques Júnior; e estabeleceu-se numa casa da antiga rua do Arnado, onde se realizou a primeira assembleia geral, para eleger a direcção, em 1 de Setembro de 1884.
Este club constitui-se para reunião e diversão dos seus sócios, tendo salas para conversação, leitura e jogos lícitos; e assim se manteve até 1888, em que, na mesma rua e defronte da primitiva sede, se construiu um esplêndido edifício, especialmente destinado à sua condigna instalação, ficando então com óptimas salas, no rés-do-chão, para leitura, jogos, conversação e restaurante, e com um belo salão de baile, no andar nobre.

No seu novo e excelente prédio, o Club de Leça tomou um desenvolvimento extraordinário, marcando, entre todos os clubs de praias do norte, um lugar de incontestável destaque, pela sua distinta frequência e pelas admiráveis festas que nele se realizaram.

Antigamente, na época balnear, era costume organizarem-se, quási tôdas as semanas, sessões de música, antecedendo a dança.
Fizeram-se assim ouvir, no lindo salão de Leça, muitos dos grandes artistas e dos mais célebres amadores do norte, tais como Oscar da Silva, D. Guilhermina Suggia, Joaquim Casela, D. Alexandrina Castagnoli, Moreira de Sá, Paulo Navone, D. Carolina Palhares, Raimundo de Macedo, Fernando Moutinho, D. Amélia e D. Emília Marques Pinto, D. Laura Leite, Guilherme Aflalo, Frank de Castro, Oscar Laroze, F. Claus, etc.

“GUIA DE LEIXÕES” editado em 1934 pela Comissão de Iniciativa de Leixões (constituída por Augusto Cardia Pires, José Pestana da Silva, José Veloso Salgado e Júlio Ferreira Santos Silva)

( Cedido gentilmente pelo sr JOSÉ VARELA)

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dezembro 12, 2006

"GUILHERMINA SUGGIA, EL AMOR OCULTO DE PABLO CASALS" de Ana MªFérrin (11)

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Los años cicatrizaron la ruptura, con matices, y sus encuentros posteriores fueron escasos. En los anos 20 Casals actuaron juntos tres temporadas con la Hallé Orchestra, pero solo se vieron cara a cara al coincidir en un vagón de ferrocarril en la estación de St. Pancras en 1923. Casals camino de Manchester, Suggía viajando hacia Leicester para dar un concierto con Malcom Sargent y ella, que se encontraba en un gran momento de popularidad por sus conciertos y por el éxito de la exhibición del cuadro de Augustus John, con una gran seguridad en si misma le dijo que esa noche tocaria «como una diosa».

En 1924 Casals actuó en Inglaterra y Guillermina acudió a oírlo en un concierto de Dvorak. Casualmente coincidieron después en un restaurante, Guillermina con su madre y él acompañado de un amigo. Se sentaron juntos y hablaron largamente, «observados morbosamente por todos los clientes, que nos conocían de vista y sabían la historia. Pablo no había estado bien en Londres, pero volvi a verlo en Manchester y allí tocó maravillosamente», le contó la artista a su amigo Vianna da Motta en una carta.
Lo que Guillermina no sabia era que al sentarse ella en la primera fila y verla Casals después de un largo tiempo de alejamiento, el intérprete sufrió una gran impresión poniéndose más y más rígido a medida que avanzaba el concierto hasta que un calambre lê agarrotó una mano.

Otra ocasión de cruce de sus vidas, sin encuentro personal, se produjo ai sustituir Suggía a Casals en 1931 cuando él tuvo que anular un concierto para la BBC por una emergencia familiar.

Guillermina, del germánico «la que protege en firme libertad», fue una figura indiscutible del violoncelo en toda Europa. En Inglaterra tocó con la Royal Philarmonic Society, la State Simphony Orchestra, la BBC Simphony Orchestra, la London Simphony Orchestra. Sus recitales en el Royal Albert Hall o en Wigmore Hall provocaban raptos críticos como este:

Oírla es como apresar la expresión musical de un puma en las florestas sudamericanas, esplendidamente flexible, vigorosamente graciosa, dibujando una pasión durmiente hasta que llegada al clímax toda su brillante inteligencia salta y consigue su fín. Es altamente excitante.
(Brighton Herald, 8 de diciembre de 1934].

Guillermina fue reconocida, adernas de por su talento interpretativo, por ser una innovadora de la puesta en escena. Sabia instintivamente que la musca debe abrirse camino a través de todos los sentidos posibles, desplegando la imaginación hacia un mundo de belleza global y para ella en ese concepto cabia todo; crear la ilusión de un paisaje idílico y un fondo decorativo que rimara con los cortinajes y el traje del músico, lograr una depurada estética en la posición y los movimientos del intérprete, buscar la elegância sensual en las ropas coordinadas con el calzado. Ella misma disenaba su peinado subrayándolo con un cuidadoso maquillaje que acentuaba sus ojos rasgados.
El cuidado de las manos, el tono rojo de sus lábios y sus unas, todo era supervisado, coordinado por la artista para crear un ambiente que predispusiera al espectador a sumergirse en un baño de armonía propiciado por l música.

No seria un detalle nimio el que Suggía poseyera un atractivo rostro nefertiano y contara con un buen par de piernas enfundadas en seda, de las que mostraba parte de los tobillos durante sus recitales calzando zapatos sofisticados que se convertían en un referente de moda, asomando por el borde de unos trajes de gala que todos creían confeccionados por famosas firmas de alta costura cuando a menudo salían del sencillo taller de Cla
rinha, la costurera de Leça da Palmeira en la Rua Direita.
El atelier estaba situado en una casa que aún existe, allí las oficialas y aprendizas vivían la excitación de ver aparecer cada verano a la famosa y elegante Suggía portando los más atrevidos sombreros y accesorios.

La casa que solía alquilar cada verano en la Rua Nogueira Pinto de esa localidad costera sigue en pie, como casi todos los edifícios que puntuaron su
vida.Y felizmente este ha llegado hasta nuestros dias en perfecto estado.
* Las fotos para este reportaje
son de varias procedencias porque
existen multitud de copias de una
misma imagen en poder de diversos
propietarios. El principal reconoci-
miento para el presente trabajo se
deberá a Elisa Lamas, Isabel Millet y Virgílio Marques"

Artigo - parte 11 - de ANA MARIA FÉRRIN, editado na revista "HISTORIA16" do passado mês de Novembro


Nota de VM- Infelizmente a casa que Suggia manteve arrendada durante muitos anos em Leça da Palmeira está - como a quinta dos Girassóis em Barreiros da Maia e a casa da Rua da Alegria 894 que Suggia comprou para os pais - num estado de ruína quase total. A informação incorrecta deve-se ao facto de ter sido publicada em tempos no blog uma fotografia da casa errada.
Pelo facto pedimos as nossas desculpas

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dezembro 11, 2006

"GUILHERMINA SUGGIA, EL AMOR OCULTO DE PABLO CASALS" de Ana MªFérrin (10)

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Por su parte, Guillermina Suggía tuvo al principio de su ruptura algún intento de silenciar el nombre de Casals de su biografia, con especial hincapié en dejar bien claro que musicalmente se hablaban de tu a tu, evitando mencionar que de nina ella fue alumna del maestro catalán y que cuando se unieron el tenía un cachet muy superior al de ella. Jamás volvió a nombrar a su antigua pareja a título personal, pero si se refirió a el como músico.

En abril de 1920, en un largo artículo para la revista Music & Letters, después de hacer un duro repaso al mundo musical eligió el nombre de su antigua pareja para extenderse en largos párrafos sobre el que considera el violoncelista ideal, el más dotado y exigente, Pablo Casals:

...Me veo forzada a mencionar un nombre que, en opinión de todo el mundo, es el que destaca preeminente entre los violonchelistas vivos. Ese nombre es Pablo Casals. No trazaré su biografia, pero si diré algunas palabras acerca de su trabajo y de su inmenso valor para la generación venidera de violoncelistas... Casals tocó todos los instrumentos orquestales entre los 5 y los 12 anos y solo después de conocerlos todos se decidió por el violoncelo... Revolucionó todas las escuelas de violoncelo créando una técnica nueva que abrió Ias puertas a todas las posibilidades de este instrumento, haciéndolo capaz de la más pura expresión musical...

El descubrió que para sentarse bien y sen tirse seguro con el violoncelo, colocando el arco sobre las cuerdas y utilizando la posición corporal correcta, no era necesario contorsionarse... Ejecutaba su trabajo artístico de tal modo que su cuerpo se adaptaba con naturalidad a las formas y movimientos correspondientes, siendo así capaz de armonizar aquello que los franceses llaman «l'esthétique» con su técnica y su sentimiento musical...

Veintitres anos más tarde sus respuestas a una entrevista tenían un tono diferente:

...Que pena que Casals no pueda venirahora a Portugal. La crítica nos colocó siempre cara a cara en una equilibrada confrontación de valores. Pablo Casals me considera la mayor violoncelista del mundo y solo me queda pagarle con la misma moneda. Seríamos, en ese caso, dos glorias peninsulares, como si el destino se hubiese encaprichado de que el y yo naciésemos en naciones vecinas del extremo occidental de Europa...(The Violoncello, 12 de enero de 1943].

Artigo - parte 10 - de ANA MARIA FERRIN, editado na revista "HISTORIA16"
de Novembro passado

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dezembro 10, 2006

DOIS PIANOS DUAS CAUSAS - LUIS MAGALHÃES E NINA SCHUMANN

Concerto de Solidariedade a favor de Aldeias de Crianças SOS e
Associação Portuguesa de Doentes Neuromusculares

Dia 18 de Dezembro | 21H30 |
Rivoli Teatro Municipal

Assunto: Conferência de Imprensa

Data: Dia 11 de Dezembro de 2006
Horas: 11h00

Local: Fnac Santa Catarina (Porto)

O concerto promovido pela Fnac Santa Catarina (Porto), no dia 18 de Dezembro, no Rivoli Teatro Municipal, enquadra-se na política de angariação de fundos para entidades de beneficiência ou para projectos na sua área geográfica com os quais a equipa da loja se identifica e pelos quais se mobiliza. Este ano, a Sede e restantes Fnac do país apoiam a Fnac Santa Catarina na organização desta iniciativa.

A decisão de promover um concerto está inevitavelmente ligada ao papel da Fnac enquanto agente cultural e divulgador de novos artistas. Por isso, convidam dois jovens pianistas, Luis Magalhães e Nina Schumann (TwoPianists), talentos promissores na música clássica.


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dezembro 09, 2006

FERNANDO LOPES-GRAÇA -CONCERTO DO CENTENÁRIO

Orquestra Clássica de Espinho

José Corvelo, Barítono

Miguel Henriques, Piano

Cesário Costa, Maestro

Cine-Teatro Paraíso, Tomar, 17 de Dezembro, 21H30

PROGRAMA

I Parte

Sinfonieta

Cuatro Canciones de Federico Garcia Lorca

Fantasia para piano e orquestra


II Parte

Scherzo Heróico

Concerto para piano e orquestra nº 2

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dezembro 08, 2006

"TEATRO DA VILARINHA- 10 ANOS" EXPOSIÇÃO

O Pé de Vento inaugura no próximo sábado, 9 de Dezembro, pelas 16 horas, a exposição Teatro da Vilarinha - 10 anos, na Galeria do Palácio - Biblioteca Municipal Almeida Garrett, no Porto, onde ficará patente até 26 de Janeiro de 2007, com o seguinte horário: 3ª a sábado, das 10h00 às 12h30 e das 14h00 às 17h30, e domingos das 14h00 às 17h30.

Para assinalar os 10 anos do Teatro da Vilarinha (que abriu ao público em Outubro de 1996), o Pé de Vento organizou uma exposição que reúne fragmentos dos vários universos cénicos criados na última década, mostrando também parte da memória que constitui o trajecto artístico da companhia ao longo de 28 anos de existência.

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dezembro 07, 2006

"GUILHERMINA SUGGIA, EL AMOR OCULTO DE PABLO CASALS" de Ana MªFérrin (9)

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De poco les sirvió un breve intento de reconciliación vivido por la pareja entre marzo y junio del año siguiente a raiz del concierto que Emmanuel Moor había escrito para ellos y que tenían comprometido en Paris. Una pieza que, por cierto, guardaba la línea más importante para ser ejecutada por Guillermina, lo que debió reavivar el problema de su convivência. En julio Casals dejaba de nuevo la capital francesa para veranear en su casa junto a la playa de San Salvador y Guillermina atendia la invitación de su hermana Virgínia y su cuñado el editor Pichón para que les acompañara a Brive-la-GailIard hasta el otoño.

Al año siguiente, 1914, la violoncelista de 29 anos se instalaba en Londres dispuesta a empezar un nuevo capítulo y por primera vez en su vida sin nadie a quien rendir cuenta de sus decisiones profesionales ni personales.
En el Museo Casals de San Salvador que hoy ocupa la antigua mansión del músico, una fotografia de madre e hijo reposando cada uno en su hamaca podrían reflejar la tranquilidad en que quedo la casa trás la partida de los huéspedes aquel verano de 1912. Guillermina ofrece otra imagen tumbada en un banco junto al lago de Aix-les-Bains, su rostro y toda su figura parecen gritar de alegria por la libertad recobrada.
De Pablo Casals existen biografias autorizadas que simplemente excluyen de sus páginas el nombre de Suggía. En otras se hace patente, que si un escritor decide escribir sobre un protagonista real podrá escoger entre varias posturas, pero la menos aconsejable es la de permanecer arrodillado escribiendo al dictado, ya que eso obligará al escritor a ir rebajando, cuando no desprestigiando, a aquellos personajes que no resulten gratos al biografiado o a su entorno.

En tono apologético para Casals transcurre una de esas primeras biografias, lo que no tendría más importância que un cuestionable ejercicio de estilo si no fuera porque de esa obra, de esos párrafos sobre Guillermina se ha nutrido médio siglo de perfiles biográficos con datos descalificativos para la intérprete portuguesa en un intento de desacreditarla. El autor confiesa que como Casals había quedado herido con la relación nunca quiso hablarle de ella y tampoco quienes lo rodeaban quisieron informalo, todos callaron. Cuenta que sólo encontró a alguien dispuesto a transmitirle que Suggía «era una criatura de historias, de intrigas, de aventuras». Y con esos mimbres el autor construyó un retrato desfigurado de la violoncelista que ha servido para ser copiado y traducido y trasladarse a otros libros una y otra vez.

Del mismo modo ignoran la presencia de Guillermina en la vida del maestro algunas reseñas biográficas exportadas desde Puerto Rico, la residência de sus últimos 16 años, la pátria de su madre y de su última esposa y donde la figura de Pablo Casals es reverenciada hasta el punto de haberse convertido en un icono musical y turístico.

Artigo - parte 9 - de ANA MARIA FÉRRIN, editado na revista "HISTORIA16" de Novembro passado

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"GUILHERMINA SUGGIA, EL AMOR OCULTO DE PABLO CASALS" de Ana MªFérrin (8)

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Para los dos, Casals y Suggía, revisando la documentación existente queda claro que fueron el uno para el otro parte importante de sus vidas. Si la ruptura se produjo por celos profesionales [se guardan críticas de la época donde alaban a Suggía por encima de Casals], serían ciertas las informaciones según las cuales el maestro tarraconense llegó a esconder los instrumentos de su pareja para que ella no pudiera ensayar, y auténticos los rumores de que Guillermina estaba harta de una relación que asfixiaba sus proyectos. Si por el contrario, como afirman testigos muy diversos, los motivos fueron pasionales, resultarían creíbles los testimonios de que Casals se enzarzó en una pelea con el pianista y compositor inglês Donald Frances Tovey al encontrarlo, según metáfora de la época, «en plena transgresión» con Guillermina.

Pero existen otras interpretaciones del suceso. Tovey tenía la edad aproximada de Casals, había tocado a los 18 anos con el gran violinista Josef Joachim y de esa colaboración había partido un espaldarazo que lo llevó a ser conocido en Inglaterra, añadiendo su gran talento interpretativo, casi malabarista. Entre otras cualidades era capaz de memorizar partituras de una gran complejidad y del grosor de un libro, tocarlas y volverlo a hacer al revés, de atrás para adelante. Hijo de un clérigo, entró a los 12 años en la escuela privada de Sophie Weisse, dejado en sus manos, y a partir de entonces toda su vida estuvo programada por esta mujer que, posiblemente por temor a perder su ascendência sobre él, lo apartó de las relaciones normales de niñez y juventud, lo que contribuyó a un cierto autismo en su carácter, incapacitado normalmente para comunicar y comprender los sentimientos. Tovey llegó aquel verano de 1912 a la casa construída por Casals en el pueblo tarraconense de Sant Salvador con su Sonata para dos Chelos, compuesta especialmente para Casals y Suggía. Era la segunda invitación, el ano anterior había tenido que suspender el viaje por una epidemia de cólera en Barcelona. Poco antes el músico británico había concluído el exótico encargo de una Marcha Nacional para el sultán de Zanzíbar y los amigos bromeaban con él recibiéndolo con plumeros y colchas a modo de mantos. En el chalet se encontraban hospedados el pianista Mieczyslav Horszowski y un flamante Enrique Granados con su esposa Amparo celebrando el êxito de su obra Goyescas.

A mediados de septiembre de 1912 Donald Tovey recibió la noticia de que su padre, el reverendo Duncan Tovey, se encontraba gravemente enfermo. Muy sensibilizado por la noticia y antes de partir para Inglaterra, el músico intensifico Ia buena relación con Guillermina e intimó amigablemente con ella, que se sinceró con el músico confiándole un determinado problema íntimo existente en su relación con Casals.Tovey intentó mediar entre la pareja hablando con Casals y posiblemente, sin ser consciente de su inoportunidad, mencionó un cierto tema de índole sexual que provocó en Casals una violenta explosión de celos.
Situándonos en el rigor se trata de un terreno en el que solo pueden hacerse conjeturas basadas en confidencias ajenas, porque ninguno de los dos, Casals o Suggía, se refirió nunca a verdadero motivo que los llevó a la ruptura. Se sabe que el maestro regresó a San Salvador después de un viaje antes de lo previsto por GuiIIermina, y que aquellas vacaciones acabaron bruscamente volando la vajilla y empuñando Casals un revólver que no se llegó a disparar. Mientras Casals se quedó en su casa de San Salvador con su madre y sus hermanos, Tovey partió para Londres y Guillermina fue Paris, pero no acudió al hogar común de Villa Molitor, sino que prefirió quedarse en otra dirección a la espera de ver como se resolvia el episódio.

Artigo - parte 8 - de ANA MARIA FÉRRIN, editado pela revista "HISTORIA 16" de Novembro passado


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dezembro 06, 2006

"GUILHERMINA SUGGIA, EL AMOR OCULTO DE PABLO CASALS" de Ana MªFérrin (7)

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Allí empezaron sus desventuras. Perdida la beca, al dia siguiente partían animosamente los Casals hacia Paris para continuar los estúdios en medio de un invierno terrible, Pablo esperanzado con encontrar un trabajo que les costeara la vida y las clases. En aquellos dias, felices años del can-can y el Moulin Rouge, el estudiante se enteró por un amigo del concurso para una plaza de violinista que celebraba el Folies-Marigny, un teatro de vodevil. Pablo se presente y se hizo con el puesto. Pero cuando parecia que la vida se encarrilaba, el joven de 19 anos contrajo una disenteria complicada con hemorragias intestinales que los médicos no acertaban a tratar. Entre el frio y la mala alimentación el músico no se recuperaba.

Un dia la madre tomó una decisión que dejó perplejo a Pablo:

Yo miraba asombrado a mi madre mientras me decía: «Volvamos a Barcelona, es lo mejor que podemos hacer, no te convienen estos inviernos tan rigurosos» - recordaba Casals en la entrevista de José Corredor-. Mi madre se había cortado su magnífica cabellera por mi, vendiéndola por un poco de dinero para ayudar al viaje de vuelta a Barcelona! Lo hizo así, con toda sencillez, sin gritos ni lamentaciones, aunque para ella suponía el fin de un sueño.

En 1897 el imán que atrae la buena o la mala suerte aguardaba a Pablo en Barcelona bajo su aspecto más favorable, a partir de entonces su carrera iria de triunfo en triunfo. Con semejantes antecedentes, al coincidir tiempo después en Paris era indudable que Pablo Casals y Guillermina Suggía hablaban un mismo idioma, ambos sabían el valor del bienestar y el esfuerzo que cuesta llegar a el cuando no se posee más capital que ilusiones y una buhardilla alquilada.

Qúantas veces volvieron a encontrarse Casals y Guillermina en la ciudad del Sena, donde residia el músico por esas fechas antes de hacerse pública su relación? El ano 1905 fue en el que Casals alquiló Villa Molitor, una casita con jardín, el n° 20 de un total de 25 chalets situados en el barrio de Auteuil. Guillermina cumplía 20 anos, Casals 29. Surgió ia circunstancia subliminal de una postal enviada por ella a su benefactor y amigo António Lamas comunicándole que en breve daría una serie de conciertos con el violoncelista Casals. La postal es la reproducción de una tela de Van Dyck mostrando al príncipe Guillermo y a Maria Estuardo tomados de la mano. Al año siguiente ya hay constancia de una vida en común de ambos músicos en el chalet francés, pero pudo iniciarse tiempo atrás. A ese respecto existen contradicciones de fechas y el dato nunca ha sido muy preciso.

Las fotografias de la pareja durante su primera época parisina llevan todas un marchamo: Joie de Vivre. Amor, música, viajes, reuniones con amigos. La mayoría eran músicos que acudían al chalet con sus instrumentos para organizar saraos privados tocando juntos las piezas que se lês antojaban, cantando, comiendo, bebiendo, lejos de empresários y de las presiones de escenarios y público. «La banda de los ladrones», como gustaban llamarse a si mismos, artistas de talento que luego vieron inmortalizados sus nombres, se apiñaban en el salón o en el pequeno jardín. Unas veces Pablo y Guillermina se muestran en las fotos con la excitación de montar en automóvil, nadar, jugar al ténis. Otras aparecen más relajados, ella cose, el pule sus violoncellos, donde brilla la esmeralda regalada por la reina Ma Cristina de España que Pablo hizo engarzar en un arco.

H. L. Kirk describía así a GuiIlermina en su biografia de Pablo Casais [1974]:

Suggia no era una belleza a la manera clásica, pero resultaba fascinante con su tez clara, aceitunada, enmarcada por una espléndida cabellera muy negra, a juego con sus ojos. Su risa era alegre, explosiva, y centraba Ia atención en cualquier reunión. Exuberante y atractiva, poseía una mente rápida y un espíritu independiente con gustos bohemios que Casals no aprobaba. Desde el principio de su relación Suggia demostró a Casals su impredecible y temperamental carácter.

Ella aprobaba la vanguardia, él preferia a los artistas más conservadores. Si más adelante Pablo Casals condensó su vida con Guillermina en la frase «con ella viví el episódio más cruel e infeliz de mi vida», puede que ese sufrimiento se gestara durante aquellas alegres reuniones donde la veta fascinante de Guillermina con los hombres mostraba sus inicios. Amigos que le pedían más solos a ella que a Casals, mientras la intérprete se hacía de rogar entre risas, y los compañeros insistían, y ella más risas corriendo a esconderse hasta que ellos la encontraban. Alegria de vivir, travesuras de mujer que recobraba su infancia perdida de niña agobiada por la estricta disciplina de un instrumento implacable. Aun así, abundantes testimonios cuentan que durante anos estuvieron muy unidos, Casals corria a encontrarse con Guillermina tras cada actuación y si estaba previsto que su ausencia durara más tiempo ella lo acompañaba, lo que lógicamente debió estancar su propio desarrollo profesional que tan bien había empezado. Las fotos primeras nos los muestran siempre con llas manos unidas o apoyados uno en el hombro del otro.

Todo parece indicar que Suggia y Casals no llegaron a casarse. Se sabe que el maestro la pidió en matrimonio y que al parecer fue ella la que no consintió. No obstante, los dos provenían de famílias católicas y conservadoras y ésa pudo ser la causa de que ambos escribieran a los íntimos contando que se habían casado y refiriéndose desde entonces el uno al otro como marido y mujer. De ahí que en diversos programas de los principales centros musicales europeos se refirieran a las actuaciones de los dos como un matrimonio. En su History of the Violoncello el doctor Lev Ginsburg escribía sobre los recitales dados en Moscú en noviembre de 1908 por la pareja:

Pablo Casais y su esposa Guilhermina Suggia ofrecieron su concierto para dos cellos en el Moor Concerto.

Artigo - parte 7- de ANA MARIA FÉRRIN, editado na revista "HISTORIA 16" de Novembro passado

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dezembro 05, 2006

"GUILHERMINA SUGGIA, EL AMOR OCULTO DE PABLO CASALS" de Ana MªFérrin (6)

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Su predestinación a encontrarse abarca vários niveles, eran dos vidas de arranque muy similar. La madre de Casals, Pilar Defilló, era una joven portorriqueña nacida en Mayagüez de família catalana, cuyos padres habían conseguido una posición cómoda en la isla hasta que, posiblemente por causas políticas, el padre y el hermano mayor se suicidaron y la madre decidió volver a España en 1860 con los dos hijos más pequenos de los ocho que había tenido. Los três se establecieron en Vendrell y Pilar empezó a estudiar piano con Carlos Casals, el organista de la Iglesia de Santa Anna, con quien acabó casándose.

El padre de Guillermina, el violoncelista y profesor del Conservatório de Oporto, Augusto Jorge de Medina Suggía, tenía ascendência italiana y española. Los dos personajes tuvieron mucho que ver en los éxitos de sus hijos, buscándoles contactos, empujándolos y alentando sus ilusiones cuando la precariedad en movimientos de avance y repliegue amenazaba con asfixiarlos. Si Augusto Suggía abandonó su puesto de profesor para sostener el proyecto de futuro de su hija de 16 anos en un país extranjero, Pilar Defilló, la madre de Pablo Casals, también aportó su vena audaz dejando solo a su marido en VendrelI y partiendo con sus tres hijos, Pablo de 17 anos y dos muy pequenos, el menor aún de pecho, hacia Madrid para solicitar ayuda a la família real con una carta de presentación del compositor Isaac Albéniz. La escasez pasada por los Suggía no puede compararse con la miséria en su grado más grave sufrida por la señora Casals y sus tres hijos en la capital francesa.

En declaraciones a J. Mª Corredor, Pablo Casals recordaba emocionado la llegada al Palacio de Oriente con los tres miembros de su família que lo acompanaban aquel invierno de 1895. Mientras Pablo tocaba una composición propia al piano, su hermanito Luis correteaba por la estancia y Enrique, el bebé que hacía el número 11 de los hijos del matrimonio Casals-Defilló, lloraba a todo pulmón porque tenía hambre y su madre no se atrevia a amamantarlo en aquel marco... hasta que la infanta Isabel, la Chata, los acompañó a un lugar reservado y la madre pudo alimentado.
Igual que sucedió con GuiIlermina, Pablo Casals obtuvo una beca de la Corona de su país para Madrid y Bruselas, siempre acompanado por su madre y sus hermanos, lo que fue desastroso para la relación de los padres. El esposo no comprendía lo que el llamaba la locura de mi mujer, de acá para allá con los três hijos supervivientes del matrimonio, de Madrid a Bruselas, de Bruselas a Paris, trabajando de costurera para sobrevivir y gastándose los escasos ahorros de la família, que poco a poco iba enviándole el marido.

En Bruselas Casals reaccionó con una gran dignidad ante las burlas del profesor del conservatório, Edouard Jacobs, quien sin motivo alguno el primer dia de clase le hizo pasar un largo rato de humillación con sus sarcasmos, provocando las contínuas carcajadas de los alumnos:

— Bien, ahora escucharemos a «le petit espagnol...». Parece que estamos ante un muchacho que lo sabe todo, debe ser un individuo extraordinario! El gran artista no ha traído su violoncelo y tocará con cualquier instrumento. Qué sublime!

Tragándose la rabia, Casals tomó el chello prestado y tocó como nunca lo había hecho dejando paralizado al auditório. Guando acabó, el silencio era general y el profesor le pidió que lo acompañara a su despacho y le dijo:

— Si está dispuesto a ingresar en mi clase le prometo, contra todas las ordenanzas del Reglamento, que este ano le concederemos el Primer Premio del Conservatorio.

A lo que Casais contestó:
— No señor, usted me ha vejado y no me quedaré aqui ni un minuto más.


Artigo - parte 6 - de Ana Maria Férrin, editado na revista "HISTORIA 16" de Novembro passado

Publicado por vm em 12:00 AM | Comentários (0)

dezembro 04, 2006

"GUILHERMINA SUGGIA, EL AMOR OCULTO DE PABLO CASALS" de Ana MªFérrin (5)

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Al ir espaciando su hermana las actuaciones, en lo sucesivo Guillermina compartiria sus recitales con pianistas cada vez más notables. Tocaria junto a George Reeves, Gerald Moore, Harold Bauer, Ernestina da Silva Monteiro y Arturo Rubinstein, entre una larga serie de concertistas de primera fila.Y una y otra vez, vuelta a Paris, vuelta a Pablo Casals.

Quando la precoz Guillermina conoció a Casals tenía 13 anos y ya era la violoncelista principal de la Orquesta de la Ciudad de Oporto y uno de los integrantes del cuarteto de cuerda de Bernardo Moreira de Sá. Ese verano de 1898 Casals estaba contratado en Portugal por el Casino de Espinho para amenizar las cenas, los bailes, las veladas de juego, como parte de un sexteto de cuerda con el compromiso de que un dia a la semana él actuaría como solista. De la misma manera que le había sucedido en Barcelona cuando interpretaba solos en el café Tost dei barrio de Gracia, se difundió por Porto y los demás círculos portugueses el prestigio de sus excepcionales recitales y personalidades de todo tipo acudían a escuchar al músico de Vendrell. Los reyes de Portugal, don Carlos y dona Amélia, tuvieron noticia de su presencia y lo invitaron a dar un recital en su Palacio de Lisboa.

No se sabe donde se enteró Augusto, el padre de Guillermina, de la presencia de Casals, si concidieron ambos en el Casino de Espinho o en algún salón privado. Lo único cierto es que después de escucharlo y de confirmar la categoria de sus nuevas técnicas de digitación y posición que lograban una sonoridad de calidad única, el padre de la adolescente acordó con Casals que diera lecciones a su hija durante el tiempo que durara la estancia del músico español en Portugal. Por espacio de varias semanas la menuda Guillermina y su padre cargaron con el violoncelo y las partituras, recorriendo en tren los 18 kilómetros que separaban Espinho de su lugar de residência, Oporto.

En 1903 la concertista volvió a coincidir con Pablo Casals en Leipzig como solista de la Gewandhaus Orchestra y convertida en una espléndida mujer de 18 anos, llamada, en opinión del ambiente musical alemán, a convertirse en una celebridad. A partir de ahí de una u otra manera sus vidas quedarían unidas hasta 1913.


(Artigo - parte 5 - de ANA MARIA FÉRRIN, editado na revista "HISTORIA 16", em Novembro passado)

Publicado por vm em 09:49 AM | Comentários (3)

dezembro 01, 2006

"GUILHERMINA SUGGIA, EL AMOR OCULTO DE PABLO CASALS" de Ana MªFérrin (4)

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Dejando aparte el cariño que se profesaron las dos hermanas hasta el final de sus días, Virginia no debía sentirse feliz con tanta carga y acabó por irse a vivir sola a la zona de Ribeirinho, en Matosinhos. Más adelante también ella recibió una Beca de Ia Corona y viajó a Paris a estudiar en su conservatório con el profesor y compositor Louis Diémer. En una actuación conoció al influyente editor León Pichón, que se convertiría en su marido y los salones de su residência serían considerados en poco tiempo de los más elegantes de Paris. El piano quedaria en un segundo plano a plena satisfacción de Virgínia, las cartas de esa época a su família son una continua alabanza de la vida doméstica y los viajes sin trabajar, solo de placer, al tiempo que bendice la suerte de tener un marido que la cuide. Incluso la novedad de disfrutar en el hogar de un nuevo electrodoméstico, el aspirador, le resulta un motivo más interesante para comentar con su familia que la música.

Elisa no parecia apreciar mucho el talento de su hija Virgínia. En una ocasión recibió una carta suya en la que la jovén le contaba el gozo de un viaje con su reciente marido por el sur de Francia. En ella Virgínia enviaba unos párrafos para su hermana aconsejándole el matrimonio, porque «el amor es mejor que la música y no vás a estar toda la vida con el violoncelo en la mano». Quando la recibió la madre le hizo llegar el recado a la hija menor, pero desechando para Guillermina la perspectiva de una boda, algo que, según creia, estaba bien para la gente común (entre ellas Virgínia), pero los elegidos debían tener otras metas:

...Porque una artista como tu, Guillermina, pensaria de la misma manera? Lo que tu posees es muy raro, mientras que lo que ella tiene [un marido] cualquiera lo puede tener...

Las atenciones de Julius Klengel con Guillermina fueron contínuas aquel período de 1902. En un dueto llevado a cabo por ambos ante profesores y alumnos del Conservatório, fue criticada la actitud del profesor, que cedió a su alumna la parte del primer violoncelo poniéndose él en un segundo plano.

Ya soy viejo y empieza mi declive - les contestó con firmeza a los músicos, acallando sus quejas-. En cambio ella es joven, llena de talento y conoce todos los secretos del violoncelo. Está empezando a triunfar y llegará tan alto que nadie la detendrá.

No todo eran parabienes. Hasta Portugal llegó la noticia de que contraviniendo las normas de la Bolsa de Estúdios que prohibían especificamente las actuaciones pagadas mientras durase la dotación, Guillermina había percibido unos pequenos honorários por alguno de sus recitales en Leipzig, lo que provocó la retirada fulminante del único dinero fijo con que contaban padre e hija y agravó su ya maltrecha economia. Con la ayuda de Julius Klengel y las mil penúrias que podemos imaginar, la estancia en tierras alemanas fue dilatándose fuera del plazo previsto y el 26 de febrero de 1903 Guillermina Suggía escribió varias páginas nuevas en la historia de la música. Nunca antes un intérprete de 17 anos había formado parte de la Gewendhaus Orquestra, por añadidura era una mujer y además actuaba como solista. Otras novedades se producían. La avalancha de aplausos aclamando a Guillermina trás su actuación con la orquesta pidiéndole un bis hizo que el director Arthur Nikisch decidiera aprobar la petición del público pidiéndole a Guillermina que repitiese toda su parte, contraviniendo las normas de la entidad que prohibían ese tipo de privilégios. El despegue internacional de Guillermina Suggía se gestaba desde Leipzig. En marzo de 1903 Guillermina dio por terminados sus estúdios alemanes y regresó a Portugal llevándose el regalo de la partitura del Capricho en forma de Chaconne de Klengel, dedicado a su alumna «Con afecto profundo en recuerdo de su tiempo de estúdio en Leipzig».

Conocedora de la dureza del público portuense, Guillermina preparó minuciosamente el primer concierto en su ciudad hasta el último detalle, incluso el modo de aparecer en escena, con el propósito de dominar la situación. La acompanaba al piano su hermana Virgínia. Un murmullo de rechazo recorrió al auditório ante la actitud de Guillermina, que optó por salir a escena con pose altiva porque no deseaba dejar traslucir la emoción que la embargaba al volver a su lugar de nacimiento. Como si careciera de importancia para ella la respuesta de sus compatriotas, acostumbrada al reconocimiento de un público tan preparado como el alemán. El desencuentro desapareció al escucharse la fuerza de los primeros acordes del concierto rasgando el silencio de la sala. Entre la intérprete y su público natural se produjo una entrega total.

La vida de Guillermina se convirtió en una continua gira desde esa fecha, mayo de 1903. Las salas de concierto europeas la acogieron en Suiza, La Haya, Bremen, Amsterdam, Paris, Mainz, Bayreuth, Praga, toda Viena, Berlín y parte de Rusia.En Rumanía el éxito fue clamoroso, Guillermina se sorprendió con la exclamación unánime del público, que coreaba una palabra que ella no identificaba:

Quê están gritando, que dicen? Le pregunta a un empleado del teatro.

Madame, la están llamando Paganina, sabe?, como Paganini - le aclaro éste.

(Artigo- parte 4 - de ANA MARIA FÉRRIN editado na Revista "HISTORIA 16" de Novembro


Publicado por vm em 11:52 PM | Comentários (2)