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janeiro 31, 2005

Morte de um patife

O grande maestro Rudolf Barshai, que esteve na semana passada na Gulbenkian e nos trouxe uma estupenda interpretação da "Nona" de Schubert, mais a pouco conhecida 10ª Sinfonia de Alexander Lokshin (um músico votado ao mais completo ostracismo na URSS), evoca, em entrevista à revista espanhola "Scherzo", a primeira récita da Sinfonia nº 14 de Shostakovitch, só para as grandes figuras do regime, durante a qual se deu a morte de Apostolov, o sinistro dirigente da Cheka e do KGB.
Ora leiam esta extraordinária evocação:

«(...) Bueno, al final hicimos el doble estreno: el primero fue, un poco a puerta cerrada, semipúblico, en la sala de cámara del Conservatorio de Moscú, la sala Mali, con todas las entradas en la taquilla, quiero decir que sólo se podía acudir por invitación. En la primera parte, hicimos la Sinfonía "La Passione" de Haydn y en la segunda la Sinfonía n° 14 de Shostakovich. El auditorio estaba lleno de jerarcas, del Ministerio, del Partido, todos... "importantísimas personas" (en castellano), todos los importantes de Moscú, los peces gordos, ¡allí estaban todos! Cantaba Miroshnikova, y Vishnevskaia estaba en la primera fila, y se pasó toda la Sinfonía mirándola con cara de odio, ¡no sé cómo la pobre Margarita pudo cantar, la verdad! Y durante la interpretación de la obra, pasó algo terrible y asombroso: murió, de un infarto, Apostolov, el antiguo jefe de la Cheka, el hombre clave del KGB y el jefe del Departamento de Música del Partido Comunista de la URSS, el hombre que más había mortificado a Shostakovich durante toda su vida, la persona que redactó el texto del famoso artículo Caos y no música de Pravda, que se atribuye a Stalin, y el hombre que preparó el famoso decreto de Zhdanov contra el formalismo: ese era Apostolov. Y durante la obra oí ruido en la sala, pero no me volví, y al acabar supe que a Apostolov le había dado un ataque y había muerto entre el público. Cuando luego vino Shostakovich al camerino, vi que estaba muy impresionado. "Yo no quería esto, no lo deseaba". Y yo le dije: "Dimitri Dimitrievich, la música le ha matado: esas palabras, esa música, eran algo demasiado fuerte para Apostolov". De verdad, yo creo que cuando él escuchó esos versos terribles, los de "La respuesta de los cosacos zaporogos al Sultán de Constantinopla", interpretó que eran para él. Y los versos de Apollinaire sobre el poeta en la prisión, yo creo que también los convirtió subjetivamente en el espejo de su conducta, de lo que había hecho a tantos otros, Shostakovich entre ellos, cuyas vidas destrozó. Fue algo tremendo, como un acto de justicia del destino. A mí me recuerda al hombre que mató a Pushkin, Georges d'Anthés, que después del duelo fue a Praga y cenó con una condesa que adoraba al poeta y le dijo, ebrio y feliz, "¿Cómo, no sabe que yo maté a `su' Pushkin?". Repugnante. Lermontov escribió unos versos escalofriantes sobre eso... "¿Te ríes, asesino de poetas? Pues hay un juez Todopoderoso para el que tus chistes no significan nada, y que te espera tranquilo Sí, d'Anthés, lo ha dicho Akhmatova, era un anticristo, y Apostolov también lo era...»

Entrevista completa aqui.

Publicado por FG Santos às janeiro 31, 2005 09:40 PM